lunes, 20 de septiembre de 2010

Escucharte hablar...

"Es hermoso tener un tiempo con el Señor (oración) para conversar con él, para sentirlo cerca, sentir su amor, sentir su misericordia, decirle nuestros problemas, decirle tantas cosas...pero también es muy importante que dentro de ese tiempo que estamos exclusivamente con el Señor, nos tomemos unos minutos...para callar...y escuchar su voz =)"


Un cover hecho por mí =)

Leer más...

martes, 14 de septiembre de 2010

Yaco y Yuca 01 - Alócate


Ahora es el turno de Yaco y Yuca, algunos ya los conocen por sus ocurrencias, bueno, mis ocurrencias jeje. Cuesta hacer historietas como estas, no por los diálogos sino por dibujar en el maldito Paint porque demore 30 min en hacer la primera historieta y terminé stressado, así que ahí les va...

Leer más...

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Bajando...

Hay una araña en tu zapato, a las cuatro de la tarde, hora mágica y nublosamente blanca,  cerca de la constelación más cercana, donde un día amaste a la cosa más cálida que pudo haberle ocurrido a la vía láctea. Hace tiempo que se estrelló un cohete contra mi porche, matando a mis amigos. Qué lástima, caminar. Pero precioso también, y silenciosamente silente el viento en los oídos, las instantáneas de la noche, la desolación en Larco, imaginariamente lejana. Pero no quiero oír de ti, solo quiero irme, recontra down y no dormir. Llegar a casa y hallar gente, un presente alternativo donde no haya toneladas de atmósfera a mis espaldas, solo una razón por más pequeña, con alas. Ahora, te ordeno, contándote que como nunca he pensado morir recordando, abrir una grieta y drenarme la sangre en una habitación ingrávida, vacía de astronautas. Ven conmigo y compremos un gato, matémoslo de alegría, pero matémoslo. Mientras la vida  gire y gire copiosamente, mortal y fértil a nuestro alrededor.

Leer más...

domingo, 5 de septiembre de 2010

El hombre de la sustancia maleable (II)


Siempre que el hombre la volvía a ver, su sustancia le sonreía a lo lejos, cómplice. Todos los días dedicaba un tiempo a contemplar la escena y se volvía tranquilo a su casa, incompleto. Todos los días, hasta que ella se dio cuenta. Cuando ella se dio cuenta, curiosa, agarró la sustancia con las dos manos, y se la envolvió como bufanda, emocionada, pasaba las horas dándole forma a su antojo: un sombrero, una sandalia, un llavero de perro; y en cada forma que la sustancia adoptaba, la cajita a lo lejos sonaba de dolor. Auch, auch. Sonaba y aullaba. Todas las noches, el hombre escuchaba los lamentos y perdía el sueño. Todas las noches, la sustancia se quejaba y hacía eco en la cajita.

Hasta que no pudo más. Se dirigió a ella y le exigió. Le exigió su sustancia, que sufría y sufría en sus manos sudorosas. Pero ella sonrió y le besó en la frente como si fuera un enfermo, y le ofreció, de vuelta, con todo corazón, en bandeja, su sustancia pálida. El hombre la tomó entre sus manos, y la sustancia se escurrió, la sostuvo, y cayó en ella, una y otra vez, se diluía entre sus dedos. El hombre luchaba por mantenerla, y la sustancia que, tristísima, se aferraba a ella. Después de varios intentos, la muchacha, cansada, comenzó a caminar, empezó a alejarse sin decir otra palabra. Y el hombre empezó a correr tras ella, el hombre se esforzaba en demasía; pero la muchacha era más ágil, más agraciada, y el viento la levantaba y la hacía flotar; y él, tan vacío, se hundía y se hundía, con cada paso en la tierra. Terminó tendido en el suelo, de bruces, mientras escuchaba en su cajita, a la sustancia triste y confundida.

Volvió a su casa y no quiso salir.
Días, semanas, meses, se escondía de la sustancia que lo llamaba a lo lejos. Empezó a odiarla. ¿Para qué me llamas, si no me haces caso? ¡Calla! ¡Cállate! Enloqueció. El hombre desesperado corrió al bosque y empezó a recoger madera, por aquí y por allá, cortó ramas, cortezas, y hojas secas; y las unió, las pegó, y las dejó secar al sol. Cuando estuvo lista, selló la cajita en su pecho y esperó. Esperó...¡el ruido se había ido! La sustancia no se escuchaba más. Fue feliz. Salió de nuevo y respiró el aire fresco, el cielo que seguía siendo azul, el pasto verde que le escocía los talones y le irritaba.
..............
Continuaba.

Leer más...

 
Template by: Abdul Munir