Me detuve a contemplarte, inerte con las alas extendidas, aún hermosa (tu belleza es la única que la muerte no puede tomar). ¿Cómo mueren las de tu especie?
Me arrodillé y te recogí con una hoja, y caminé cargando tu cuerpo. ¿Cómo fue que pasó?, ¿volabas y de pronto tu vida se esfumó?, ¿Caíste liviana mientras el viento cuidaba de tus alas?
Parece que sí. El viento cuidó de ti, te quiere. Si no, ¿por qué entonces una ráfaga de aire eleva tu cuerpo de mi hoja gris? Caes, y yo no me detengo. Camino mientras tú suspendida vuelves a estrellarte. Y yo me voy pensando que alguien pisará tu cuerpo.
Pero, Mariposa, es sólo tu cuerpo. Mariposa, ahora realmente vuelas.

