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domingo, 13 de noviembre de 2011

Macanudo 3: Las 10 mejores tiras.

Hoy también acabé de leer Macanudo 3, y éstas son las 10 mejores tiras, bueno, las mejores tiras según mi parecer, pues Liniers es una fuente inagotable de ternura, ingenuidad, genialidad y alegría. Por suerte aún me faltan más Macanudos por leer.













Feliz 11 meses, mi amor.


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domingo, 28 de agosto de 2011

Barranco nunca duerme


El día anterior nos aventuramos a ir a Miraflores, con un croquis sacado de google map (aporte de Liz, Miss ubicación xD) y puntos claves en la memoria (está de más decir de quién era la memoria xD). Fuimos en busca de las entradas de Francois Peglau, un día antes del concierto. El lugar donde las vendían era una galería angosta y surtida de colores, custodiada por dos perros enormes que ladraban cuando los acariciabas. Recién se habían vendido 215 entradas. Esta vez mi pesimismo no ganó, por suerte, justo un día antes del concierto conseguimos entradas y aún sobraban el doble de lo que se había vendido, pero bueno, mejor (no iría mucha gente).
Esa tarde, la del día del concierto, dormimos un montón, y creo que ese fue el problema, despertamos con los cuerpos molidos, asustados por la hora: Para llegar a Miraflores era algo de 40 minutos, y de ahí a Barranco quién sabría, nosotros no. Nos privamos de la cena (en realidad cenamos sólo 2 panes con mantequilla y leche anchor, anchor xD) y fuimos a la Noche de Barranco.

En el bus a Barranco:

- Liz, éste ya es Barranco.
- Ah sí, ya...¡mira esa chica va a bajarse!, seguro que también va -y examinó su vestimenta-. Sí, sigámosla.
- Ya. Bajemos.

Seguimos a la chica algo de dos o tres cuadras, hasta que en una esquina se detuvo intempestivamente y por poco chocamos con ella. Pasamos de frente.

- Creo que no iba a la Noche.
- ¿¿Tú crees?? -soltó Liz irónicamente.
- Pos sí -haciéndome el tarado xD.
- Mejor preguntar.

Nos indicaron que debíamos volver todo lo que habíamos caminado, voltear a la derecha, de frente hasta el final, ahí estaría la Noche. Y la estuvo, con Yushimi, Kanaku y el Tigre, y Francois Peglau. Chéevere:




Yushimi



Kanaku y el Tigre (no encontré videos =()

Y Francois Peglau:



Ahora sí: el video que Liz grabó: sale descuadradazo, pero tiene buena imagen (para que vean lo cerca que estuvimos), ah, también está incompleto (youtube maldito que lo recortó y da pereza volver a subirlo).



Después del concierto nos atragantamos con unos tequeños buenazos =P.
Barranco nunca duerme.
En el camino de regreso vimos a un maníaco que no paraba de sacarse la barba con una pinza compulsivamente.

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sábado, 13 de agosto de 2011

The second single: Liz =)




Letra: Wingerr
Acordes: Tavo (ex integrante del blog xD)
Melodía: Nádroj
Voces: Grupo Vicuña xD.
Musa inspiradora de Wingerr: Liz =).

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lunes, 11 de julio de 2011

A hurtadillas

Salí de clase y me dirigí a un teléfono:


- Amor, ya voy a verte, espérame.

En realidad me encontraba a cinco metros de su cuarto, pero caminé en otra dirección. Paseé por calles oscuras, callejones poco transitados, un parque, otro parque, y llegué a la casa del día anterior. La rosa rosada seguía sola en medio de rosas rojas, altanera, perfumando la noche. Sin embargo, ahí también estaba el vigilante, sentado en una silla de plástico, conversando con un vecino. El vigilante era viejo, seguramente ni podía correr, pero su sola presencia emanaba autoridad al fondo de la calle, y bastaba dos silbidos para que los vecinos de al frente se echen a mi caza. Indeciso, me hice el que llamaba por celular mientras vigilaba el escenario. El día anterior había estado con Liz sentados en un muro cercano, mientras nos protegíamos del frío. En plan de broma le había prometido que volvería a ese lugar, a hurtar dicha rosa. Y ahí estaba, marcando mi celular, sin animarme. Mentalmente contaba hasta tres, llegaba a tres y me lamentaba. Cuando estuve a punto de lanzarme, dos señoritas pasaron por mi costado y se metieron a la casa. Otra vez me quedé parado en la vereda. Ya habían pasado quince minutos y empezaba a desesperarme, Liz me esperaba.
Me metí al jardín y miré de nuevo al vigilante, me pareció que me seguía con la mirada. Para disimular empecé a fotografiar la rosa y a eliminar una y otra vez la misma foto borrosa. Hasta que me cansé. "Caracho, ya qué mas da". Agarré con fuerza el tallo de la flor y las espinas se deshicieron en mi mano. La rosa se desprendió y empecé a correr despavorido. Corrí por calles, atravesé el parque, me volví loco con los silbidos en la cabeza... y seguí corriendo. Cuando me encontré en la calle de Liz aminoré la marcha. Llegué a su pensión, la llamé a su balcón, mientras todo el mundo me observaba victorioso.
Lo demás es privado (xD).

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lunes, 13 de junio de 2011

VI


Y de pronto, Wingerr se dio cuenta que el tiempo había pasado. Miró a su alrededor y fue feliz: ella seguía a su lado.

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domingo, 24 de abril de 2011

A heartache's night

He soñado con el pasadizo que lleva a tu cuarto. Me veo parado a lado del lavandero, observando tu puerta. Sé que duermes tranquila sobre tu cama, detrás. Indeciso, me acerco y pongo el oído sobre la madera. La puerta chirria y por poco me caigo adentro. Caracho, sólo la habías pegado. No me sorprende, es más, me extraña que las llaves no estén colgadas afuera. La cortina oscila en el aire y la noche entera suspira lentamente. Es verano. Poco a poco mi vista se adapta y me doy cuenta que no estás en la habitación. Tus sábanas están revueltas, tibias. No debes estar lejos. Me meto en la cama y me pego hacia la pared, con la espalda hacia la puerta, y trato de dormir. Al poco rato escucho pasos, y de pronto la puerta se abre y cierra. Sé que eres tú, pero no volteo, tampoco pretendo hacerme el dormido. Tu aroma inunda la habitación y se esparce hacia la calle como incienso. Floto un rato con tu aroma.

- Oye, ¿qué haces aquí?

Menuda manera de reaccionar.

- No pienso salirme -digo tranquilo-.
- ¿Qué?
- Hasta mañana.
- Erwing...

Hago que ronco. Al rato ella entra también y nos quedamos mirando la oscuridad.

- Te amo, tonta -digo.

No responde. Espero que se duerma y al fin me abrazo a su cintura.
Toda la noche me duele el corazón, literalmente.

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lunes, 7 de marzo de 2011

Viejo de los viejos: 3/4.


Mi enamorada y yo habíamos salido de clase de diseño gráfico (que lo auspicia la municipalidad -y es una estafa). Era de noche y aún no teníamos ganas de separarnos, es más, los besos lo impedían. Así que terminamos caminando por el centro de Trujillo, yendo por las calles anaranjadas y grises, sin dirección alguna. Hasta que pasamos por una taberna, o eso decía el rótulo, taberna viejo de los viejos.

- Mmm...Liz, quiero vino -le confesé.
- Pero no tenemos dinero -sonrió lamentándose.
- Sí pues, sólo tengo un sol. ¿Tú cuánto tienes?
- A ver...2 soles.
- ¿Y si le digo al mozo que me dé 2 soles de vino?
- ¡No! -dijo divertida- No eres capaz.
- ¿A que no? Claro que puedo.
- No, no lo haces.
- Sí, pero mejor le digo 3 soles, menos roche.
- ¿Pero cómo le preguntarás?
- No sé, tú sólo acompáñame, algo saldrá -y la tomé de la mano y entramos.

En la barra estaba el bartender y el administrador, o contador, o cajero (estaba viendo unas facturas). Nos sentamos en dos bancos y miré a los ojos del bartender. Unos microsegundos pasaron por mi mente y las ideas se ordenaron.

- Buenas noches -saludé. Liz sólo miraba, esperando reírse.
- Buenas noches.
- ¿Cuánto cuesta una copa de vino?
- 5 soles -respondió inmediatamente.
- Ah...-esperé que el valor subiera a mi rostro y dije:- ¿Y por 3 soles cuánto me das? ¿Mitad de copa?

El bartender se quedó paralizado, pensando. El administrador escuchaba todo y sentí que la vergüenza me ganaba. ¡Que responda algo! Liz aguantaba la risa.

- Tres cuartos -dijo, dando la sensación de haberse comido la palabra "supongo...".
- ¡Ya! Toma -y le extendí los tres soles. El bartender anotó en un cuaderno "3/4 de copa" y desapareció por el fondo.

- Ves, sí pude -y me acerqué a Liz, que sonreía mientras la besaba.

El bartender trajo la copa con vino semiseco llenado un poco más de 3/4, y le agradecí profundamente. Liz y yo bebimos turnándonos de vez en cuando, sonriéndonos.

Al salir, agarré una servilleta que llevaba el logo del local y la metí en mi mochila.

- ¿Y ahora qué hacemos? -preguntó Liz.
- Caminar como borrachos jajaja -y la besé.

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