Alfonso está tirado en el parque. El césped le roza y le produce escozor. Es curioso, pero piensa que podría probar con la lengua el filo de las hojas verdes.
El sol cae lentamente sobre su rostro y él estira los brazos y piernas para abarcar más. Respira. Respira. Y cierra los ojos escuchando el viento.
Escucha el trote de algo por la hierba, y haces que cortan el aire. Le lamen la cara e instantáneamente emite un sonido de asco. Abre los ojos y sonríe. Sasy, que se aleja corriendo de nuevo mientras menea la cola, le ladra. Ahora él también corre.
Cuando llega a casa su perra está sentada al pie de la mesa, mientras engulle un hueso.
¡Y Sofía que aún no llega! Le da igual. Es feliz mientras siga comiendo el primer bocado de arroz, sobre todo porque está hambriento.
El sol cae lentamente sobre su rostro y él estira los brazos y piernas para abarcar más. Respira. Respira. Y cierra los ojos escuchando el viento.
Escucha el trote de algo por la hierba, y haces que cortan el aire. Le lamen la cara e instantáneamente emite un sonido de asco. Abre los ojos y sonríe. Sasy, que se aleja corriendo de nuevo mientras menea la cola, le ladra. Ahora él también corre.
Cuando llega a casa su perra está sentada al pie de la mesa, mientras engulle un hueso.
¡Y Sofía que aún no llega! Le da igual. Es feliz mientras siga comiendo el primer bocado de arroz, sobre todo porque está hambriento.
