Intento escribir y hacerle un post, de paso, a esta canción que últimamente me ha capturado un montón, de repente porque coincide mucho con las cosas que siento estos últimos días-semanas, me refiero al feeling que tiene The Rat, de The Walkmen, una banda que ni me acuerdo cómo descubrí, oh sí, ya sé. Gracias a los compilados.Esta es una canción que si la escuchara mi padre o alguien mayor, seguro que solo oiría ruido y gritos. Aunque no se equivocaría. La voz de Hamilton Leithauser en este tema es como estridente, pero porque tiene que serlo. Es la voz de cualquiera desesperado por verse en medio de una relación que no funciona, que se está fastidiando y que le desespera. Es una voz que debe sonar desgarrada y melancólica, porque la canción es el último recurso que queda para dolerse. Es un desgarro bien rockero, semejante al de Julián Casablancas de The Strokes, pero con otro timbre de voz, y con una dosis de melancolía que al otro nunca le he escuchado.
Para mí es un temón, por el simple hecho de venir escuchándolo ya casi como un mes sin que se me agote en lo más mínimo.
(No me gustó. Lo intentaré otra vez.)
La batería me suena como el batir de hélices de un helicóptero grande y negro que sobrevuela la metrópolis. Y las guitarras son las calles, callejones mojados, farolas altas y lóbregas de una ciudad hosca y mezquina. Las guitarras marcan el camino sinuoso, y advierten del peligro de correr de noche y por un lugar así. Pero no es suficiente, el sentimiento de congoja y melancolía le parte la voz al protagonista. La desesperación lo obliga a correr y gritar you've got a nerve to be asking a favour. En una ciudad tan grande y gris, el desamor duele tres veces más. Nada lo detiene, y nada parece tocarlo. Su voz es la misma, raspante y triste, fuerte pero rota. Y correr es el último recurso. Cuando todo duele, y nada deja de doler.