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viernes, 3 de mayo de 2013

El Niágara en bicicleta


“Pasar el Niágara en bicicleta”, es una oración variopinta, ocurrente, absurda, es, en la canción de Juan Luis Guerra, como la cereza del helado: atrevidamente resaltante. La canción en sí es una muestra increíble del poder narrativo de Guerra, que desde el inicio nos va introduciendo suavecito en un cuento y crítica dura al servicio de salud pública. “Pasar el Niágara en bicicleta” es pues, estar pasando penurias, soportar una situación difícil, estar jodido. Lo que se vive no sólo en República Dominicana, sino en cualquier país subdesarrollado, como el nuestro.
La canción es narrada de una forma impecable, llena de símiles y recursos que hacen de ciertas partes una verdadera delicia de ingenio. Ahí se tiene el personaje de la enfermera, que se acerca amablemente a socorrer al protagonista, en un trato que se podría considerar de privilegio, para luego caer en la decepción de que es así como trata a cualquier persona, incluso el sobrenombre “Bobi” es reciclado.
Otra perla de la canción es la receta de la enfermera: y en un papel de receta me escribió muy dulcemente “Lo siento, atleta”. Y todas las lamentaciones del coro:
No me digas que los médicos se fueron,
No me digas que no tienen anestesia,
No me digas que el alcohol se lo bebieron,
Y que el hilo de coser fue bordado en un mantel.
No me digas que las pinzas se perdieron,
Que el estetoscopio está de fiesta,
Que los rayos x se fundieron,
Y que el suero ya se usó para endulzar el café…

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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Me dejé el yogurt fuera de la refri


                                                                                                                                              
 
Letra:

Te llamabas flor, y yo te dije: «Hace tanto sol, vamos para allá.
Los chicos en el parque ruedan una llanta y así van pasándola genial».
Si te vas yo ya no sabré hacerte regresar
y no creo que me puedas olvidar.

Si yo fui el primero que te sacó al verano y sé que caíste y ahora tienes
un curita, en la rodilla, en la rodilla.

Ponías una peli y tus amigos llegaban una hora más tarde que yo.
Tu padre recelaba y a tu madre le encantaba verme bien
correctito y sin saber
que en el fondo me moría por besarte ya,
que quería que se fuera pronto a trabajar.

Y saltar sobre tu piel, y volar sobre tu ser y querernos creyendo que saldrá todo bien.
Todo bien, todo bien.


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sábado, 18 de junio de 2011

Before the dragon wakes up

 
Letra:


Déjame decirte a dónde vas, vengo de adelante de más allá.
Antes de leer bien las estrellas, esta noche estás tan bella que no entiendo la señal.

Déjame contarte cómo soy, no quiero ocultar mi corazón
puedo confesarte en un segundo que besarte nos aparta del camino y es peor.

Mientras tanto mi vida se va, y no creo que pueda llegar
esta vieja pasión fermentó en el árbol y no debes recogerla ya, y no debes recogerla ya.

Déjame decirte que no estoy, en ese recuerdo del salón
yo aparecí más tarde, en la verbena de aquel martes, era el niño al que dijiste: hoy no hay amor.

Antes de entender mi soledad, quiero compartir una verdad
que eres la más guapa y esta mano no te atrapa, eres rauda y caminas sin cesar

Y antes de perder el corazón, decidí que no camino más
que tus lágrimas son poca compensación, y no puedes reparame ya, y no puedes repararme ya

Y antes de despertar al dragón, quiero alejarme de tu ciudad
que no quiero prenderle fuego a tu mamá, solamente te quiero olvidar, solamente te quiero olvidar

Mañana estarás mucho mejor, guarda estos minutos por favor
Lo he escuhado varias veces, no eres nada si no creces, y por eso no te digo a dónde voy

Sin embargo después del dolor haz la andadura hacia el mar
en las tardes ponientes, mientras el sol desciende, no me dirás que se sienten mal

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jueves, 9 de junio de 2011

Marina Mora



 

Un cover de Habichuela

Lyrics:

Estas cuatro palabras también dicen Roma y mora
También no me acuerdo la última que dice... ¿así?, 
pero más, mucho más, me gustas tú que las moras en Roma,
amor, así, yo te amo más que a Roma y a mora, 
Marina, Marina, Marina Mora.

Amor, amor, ¿crees que en Roma tendría un romance como el que yo concibo?
Estoy teniendo en cuenta que nunca había sentido nada por otra así, 
nada por otra así...

(parte calle 13)
Aún en roma, recuerdo tus moras, jugosas, deliciosas, 
sabiendo a pulpin de moras con su cajita me enamoras
y no me digas que esto no funciona, yo te dejo en Roma, ay Marina, Marina Mora, 
eres una apisonadora, mi lucecita de la aurora.

Amor, yo recuerdo tu dulce de mora, mi amor, 
es un amor tan bello que mora en el amor de Dios
Oh amor, esa noche que vivimos en Roma, amor, amor, nadie mora aquí en mi corazón
como tú, como tú....
Amor amor de mora, mi amor, tus ojos me enamoran....
amor, amor, nadie me hace hora como tú en Roma y aquí, aquí.

Nadie más que tú, nadie como tú puede mirar en mi alma, en lo profundo de mi corazón
Nadie más que tú, nadie más que tú puede cavar en mi alma, para encontrarle una solución.

(parte calle 13)
Aún en roma, recuerdo tus moras, jugosas, deliciosas, 
sabiendo a pulpin de moras con su cajita me enamoras
y no me digas que esto no funciona, yo te dejo en Roma, ay Marina, Marina Mora, 
eres una apisonadora, mi lucecita de la aurora.

Nadie más que tú, nadie como tú puede mirar en mi alma, en lo profundo de mi corazón
Nadie más que tú, nadie más que tú puede cavar en mi alma, para encontrarle una solución.

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sábado, 19 de febrero de 2011

Song story

Vamos pasando el sábado con un relato surrealista en forma de canción, al estilo Bob Dylan:


 Song bob dylanesca by nadrojj 


Lyric:
Voy caminando en medio del desierto / hay solo arena y se me pasa el tiempo
tengo los labios rotos, y la consciencia mala / no sé si aguante hasta la próxima semana 
pero de pronto veo, un edicio alto y ostentoso / me pregunto ¿será un espejismo?, aunque no soy supersticioso,
me acerco pronto, tengo mucha sed / toco el timbre y el portero me dice: 
"buenos días tenga usted".

Adentro hay fresco, y mucha gente trabajando / en escritorios y entre ellos platicando
yo les pregunto qué hacen en medio de la nada, no es habitual / y ellos me dicen: "somos una sucursal".

Opino que es muy raro, bueno díganme qué venden / por aquí no hay nada muy comercializable
ellos me dicen: "claro que lo hay, vendemos arena / tío, esto es muy obvio, y nos tienes que pagar"
les digo una **** y me vacío los bolsillos, / los dos zapatados, y hasta por dentro del fundillo
y les informo que me pegaré un duchazo, ellos me dicen: / "al fondo del pasillo hay un buen baño"
me enjabono y bebo mucha agua, / estoy saltando de alegría esto es como un nirvana
y ya saliendo alguien me extiende una boleta / "son tres mil euros ¿efectivo o tarjeta?"

No puede ser, si no llevo dinero / y uno me dice: "así me pasó en febrero
porque esto tiene intereses, y el sueldo ya es muy bajo /y no te olvides que el alojamiento aquí es muy, muy caro"...
el otro dice: "a mí me pasó en noviembre, / y aquí te quedas trabajando un poquito para siempre".

Cuando la nada pertenece a una multinacional, /no hay nada que podamos hacer para no empeñar
nuestra vida y libertad.

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lunes, 29 de noviembre de 2010

The Rat


Intento escribir y hacerle un post, de paso, a esta canción que últimamente me ha capturado un montón, de repente porque coincide mucho con las cosas que siento estos últimos días-semanas, me refiero al feeling que tiene The Rat, de The Walkmen, una banda que ni me acuerdo cómo descubrí, oh sí, ya sé. Gracias a los compilados.
Esta es una canción que si la escuchara mi padre o alguien mayor, seguro que solo oiría ruido y gritos. Aunque no se equivocaría. La voz de Hamilton Leithauser en este tema es como estridente, pero porque tiene que serlo. Es la voz de cualquiera desesperado por verse en medio de una relación que no funciona, que se está fastidiando y que le desespera. Es una voz que debe sonar desgarrada y melancólica, porque la canción es el último recurso que queda para dolerse. Es un desgarro bien rockero, semejante al de Julián Casablancas de The Strokes, pero con otro timbre de voz, y con una dosis de melancolía que al otro nunca le he escuchado.
Para mí es un temón, por el simple hecho de venir escuchándolo ya casi como un mes sin que se me agote en lo más mínimo.

(No me gustó. Lo intentaré otra vez.)

La batería me suena como el batir de hélices de un helicóptero grande y negro que sobrevuela la metrópolis. Y las guitarras son las calles, callejones mojados, farolas altas y lóbregas de una ciudad hosca y mezquina. Las guitarras marcan el camino sinuoso, y advierten del peligro de correr de noche y por un lugar así.  Pero no es suficiente, el sentimiento de congoja y melancolía le parte la voz al protagonista. La desesperación lo obliga a correr y gritar you've got a nerve to be asking a favour. En una ciudad tan grande y gris, el desamor duele tres veces más. Nada lo detiene, y nada parece tocarlo. Su voz es la misma, raspante y triste, fuerte pero rota. Y correr es el último recurso. Cuando todo duele, y nada deja de doler.


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