Au, au… achú. Au, au, se había resbalado en un charco. En invierno sus converse hechas para el sol le entumecían los pies. Alzando la vista, mejor, le dieron muchas ganas de maldecir. Pobrecita ella, y eso que no era linda, pero tenía su gracia. Ya me hubiera gustado a mí contar una historia sobre ella, escribirla. Era dulce, no sé; por si interesa. Me imagino que tenía un novio por alguna parte, pero que de todas formas en aquel momento eso no la hacía feliz. No, y en especial con la lluvia, no. Aunque en algún sitio y desde un balcón aquí nada más, doblando la esquina; podría haber estado un muchacho feliz de la vida y feliz de que esté lloviendo. Y justo por debajo, pasando ella sin enterarse y él tampoco, y aunque así fuera qué más da. No cruzarían palabra, nunca, nunca de los jamases, por más buenos amigos que hubieran podido ser, ojo, aunque eso no me queda claro. Lo que sí es que talvez casi fueron veci
nos. En fin. Ella vivía sola, no, mejor con su novio; y trabajaba de dependienta en una tienda de perfumes (o sea que siempre olía rico). Entonces ya sé, salía de trabajar aquella noche cuando le cogió la lluvia, pero ella ya venía con su paraguas. Camino a casa recordó que ya no tenían fideos y pasó por un súper, aunque casi no entra porque recordemos que antes de todo se cayó. Quedó con una pierna estirada y la otra en flexión, como una bailarina en el piso, además de que ya llevaba su tutú de ballet. Cuando terminó de ver estrellitas allstar, creo que furiosa, entro al súper y cogió los fideos más baratos, pagó y se largó. Lástima que se olvidara de abrir el paraguas antes de salir, porque una brisa sopló mientras lo hacía y se le volteó todo, el viento lo arrastró por el suelo y un automóvil le pasó por encima. Maldijo en inglés porque le parecía bien nice y bajando la cabeza vio sus red converse empapadas y casi como si tuviera rayos x, vio la gripe subir desde sus tobillos a lo largo de todo su cuerpo hasta embotarse en su nariz: ¡Achú!
Sí, creo que esto último fue lo primero de lo que me enteré cuando intenté contar sobre ella. Y me imagino además que en algún departamento de por ahí, su novio se termina una caja de cereales del capitán Cornflake o algo así, mira la tele y juguetea aburrido con sus pantuflas de conejo, pensando en las muchísimas ganas que tiene de comer fideos... mmm... fideos.
