viernes, 21 de mayo de 2010

...Una vez más Jorovimito...


…Suspiró profundamente…

De pie, con los brazos apoyados en la baranda, miraba bajo de si la gran cantidad de autos y gente que podía albergar aquella calle, en aquella tarde soleada, en aquel verano en Barcelona.

El viento pasaba suavemente, fresco…como en su Perú.

Oh si,Perú, ese si que era clima. Ese sí que era su país por más que lleve casi 50 años fuera él.

Cerró los ojos y agradeció a Dios por todo, absolutamente todo hasta ese momento, por haber vivido cada segundo con la gente que mas quiso, porque le permitió extrañar para al final tener la recompensa de no sentir más nostalgia, o bueno un poquito.

Eran aquellos tiempos donde ya no existían fronteras, donde todo estaba al alance de cada uno, años donde cada vez habían menos niños, tiempos donde el sol ya se apagaba y amigos quedaban pocos, por no decir ninguno. Todos habían optado por la soledad.

Jorovimi Donato tenía ya 20 años. Cursaba el 3 año de política internacional y el 5 de física cuántica nuclear basada en química aplicada a la genética inferecial de pequeña y mediana empresa. Todo para él…el hijo genio de Adnil y Jorovimi papá.

Tenía una maestría en violín clásico y barroco y dos doctorados en guitarra clásica y flauta de pan y traversa.

Aquel verano acababa de terminar el decimo idioma y se alistaba para visitar a tío Ivancito en su lujosa mansión en Beverly Hills en Los Ángeles, California.

Tío Iván había hecho millones y ya era conocido como un pez gordo en el negocio de los software y hardware, casado con una bella norteamericana tenían 2 hijos y una enorme casa de 7 jardines, un gimnasio muy amplio, dos piscinas, una pista de carrera, una catapulta humana dentro de su parque de diversiones, etc.

Allí iría Jorovimi Donato a pasar vacaciones.

Si que habían sido años difíciles, con la rebeldía adolescente de niño genio y con sus ansias de jugar ajedrez a toda hora con papá Jorovimi.

- Chau tíos- se despidió aquella tarde de tío Erwing y de mi, tío tavo- les traigo unas sudaderas de los bulls- y es que él amaba el básquet.

Era su primer viaje solo fuera del país y mamá Adnil se moría de miedo. El le dio un beso en la frente y la abrazo.

Aquella tarde lo vimos dar su primer beso, o bueno, no sabemos si el primero pero fue el primero que vimos. Camila, su novia, era muy guapa y era peruana, había esperado a alguien tan igual a su madre, así la quería.

Cada uno de nosotros abrazo al muchacho , a nuestro sobrino. Papá lo esperaba en el auto.

-Llevas con cuidado lo que te di-acoto tío Erwing.

Le mandaban un obsequio a tío Iván , un cuaderno, viejo, con las hojas tan amarillas como ese atardecer, con olor a lluvia y a mucho tiempo. El cuaderno azul aun vivía, pasó de Perú a España el día en que emigro el ultimo GIRE® .

Mamá Adnil despidió a su niño, tomo su bata y volvió al hospital, esa noche tenia guardia.

Tío Erwing fue a su habitación, tenia ansias por escribir, ya tenía una historia en la cabeza, graficaría en la portátil y lo colgaría en el blog de toda la vida, el cuaderno azul cibernético.

Tío Tavo se dirigió al balcón a disfrutar el día libre y a ver como se iba la vida barcelonesca cada uno metido en su mundo intentando olvidar lo agitado de el tiempo en el verano. Vio alejarse el porche de Jorovimi.

El vuelo salió a las 6 y 50 pm.

Jorovimi volvió a casa a las 8 con una pizza, esa noche seria noche varonil, como en los viejos, viejos, viejos muchos años atrás. En el refrigerador había leche chocolatada, Erwing tomo tres tazas, Tavo las servilletas y la leche y los tres se sentaron en la alfombrada sala frente a la chimenea sin encender.

Cuantos años se habían ido realmente, cuantos años olvidados y cuantos años esperándose para repetirlo una y otra vez.

Rieron hasta quedarse ebrios, comieron hasta sentirse realmente llenos, bebieron leche hasta que se acabara la caja, y por momentos aun despertaban a Jorovimi que a pesar de los años se seguía quedando dormido en mitad de las reuniones.

Jugaron un poco de pocker, vieron la famosa movie y después conversaron sin dormir como en aquellos años en su antiguo Perú.

Aquel día amanecería sábado, nadie tendría que levantarse temprano para ir a casa, ya estaban en ella, nadie tendría que invitar desayuno a nadie, en casa cada quien comía cuando quería, solo el sábado, el resto de días Adnil controlaba cada comida como una rutina que disfrutar.

…Y aquello era su hogar...

Eran 5, 4 en Barcelona y 1 en Norteamérica.

Pronto serian 6, Adnil estaba embarzada y aun no lo sabía, sería una mujercita y aun no lo sabía, se llamaría… (eso lo dejo para el otro post)…

Llegaría aquel sábado y nos daría la noticia.

…Y la vida se les iba sin sentirla…pues ellos eran GIRE® y la vida parecía no pasar por ellos…

6 comentarios:

Adnil dijo...

jajaja sacando cuentas, a los cuantos años Adnil va a tener a su segundo hijo? jeje u_u que bueno que sea mujercita, ya decía yo.

=D está graciosa la narración tavo. Estemos donde estemos nunca olvidaremos a nuestro amado Perú :p

wingerr dijo...

Alucinado, pero divertido. Me gusta que piensen que nuestra amistad durará siempre (xD).

Unknown dijo...

con algo de nostalgia pero al mismo tiempo su toque futurista!! xD

steýfer dijo...

fascinante, pero...tío Erwing y tío Tavo no piensan casarse????

un_blues dijo...

¡Viejos tiempos! Que bueno que aún, a pesar toooodo y de taaanto, sigan siendo amigos y extrañándose =)

KRN

El Poeta Imaginario dijo...

Es bueno alucinar para escribir! y tu "relato" tiene mucho de eso! Salu2. Http://edervelasquez.blogspot.com
http://opinionyliteratura.blogspot.com

 
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